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CUIDADOS DEL COCKER
Los cuidados del cocker no son muy
complicados: el aficionado puede realizar por sí mismo el cepillado y el peinado, que han de
ser muy cuidadosos y regulares, pues los pelos muertos y de feo aspecto deben arrancarse de
forma sistemática.
Además de su interés estético, los cuidados contribuyen a la buena salud del perro evitando
en particular los males de orejas y las heridas debidas a espiguillas.
Es importante comenzar con un perro joven: su pelo muerto no se debe cortar de ninguna manera
con las tijeras ni tampoco esquilarlo; hay que arrancarlo. En particular el tupé encima del
cráneo que tiene el cachorro de seis meses se debe depilar regularmente para que en su sitio
salga un pelo liso y brillante También se ha de arrancar el pelo del interior de la oreja,
aunque se puede cortar con tijeras.
Por regla general, se depilan todas las regiones que deban presentar un pelo corto y liso para
hacer destacar el cuello, los muslos y los flecos de los patas delanteras y de las orejas; sin
embargo será preferible utilizar las tijeras en los lugares sensibles como debajo del cuello.
Los pelos situados alrededor de los pies por debajo así como en los espacios interdigitales se
cortarán, lo que da un aspecto más despejado al mismo tiempo que impide la incrustación de
espiguillas.
El cocker se puede bañar sin problemas cada dos o tres meses después de desenredarle el pelo
(de lo contrario, los nudos se apretaran al secarse y se haría muy difícil deshacerlos).. El
criador especialista y el Club de la raza están a disposición del neófito para aconsejarle en
lo referente a los cuidados del cocker También existen profesionales competentes en la materia.
El cocker es un perro sólido, hasta rústico, cuyo estado de salud suele ser positivo por regla
general. Pero tiene un punto débil: las orejas; implantadas bajas, caídas, largas, guarnecidas
de largos pelos, casi se arrastran por el suelo debido al pequeño tamaño del perro, lo que hace
que se carguen de espiguillas de gramíneas muy duras que pueden dañar el oído interno. Un
sistema de protección muy casero consiste en ponerle algodón en las orejas cuando se le lleva
de paseo, cosa que al interesado puede que no le haga mucha gracia. Lo mejor, desde luego, es
depilar periódicamente la cara interna y la entrada del conducto auditivo. Esta precaución
servirá también para prevenir la propensión del cocker a la otitis, pues sus orejas constituyen
una zona cálida, húmeda, mal ventilada y, por consiguiente, son un terreno propicio para que
los microbios proliferen. Conviene, pues, hacer un examen regular de dicha zona, que habrá que
repetir a la menor señal de molestia (cuando el perro se rasca o se sacude la cabeza
frecuentemente), lo que permitirá, si el mal se ha detectado a tiempo, que el veterinario
detenga rápidamente la inflamación (que podría provocar lesiones). También hay que cuidar la
higiene alimentaria y procurar que el cocker tenga una escudilla estrecha para que no se moje
ni ensucie las orejas. Además, los pliegues del labio inferior que retienen fácilmente restos
de comida, habrá que limpiarlos periódicamente para evitar que se inflame esta zona
(cheilitis). El cocker suele ser glotón y hasta bulímico, por lo que su alimentación habrá de
ser muy equilibrada. Se le racionará la comida si es propenso a la obesidad, caso demasiado
frecuente entre los cockers sedentarios. Desde hace tiempo, los veterinarios observan en el
cocker un aumento de las dificultades oftalmológicas; algunas de ellas pueden ser graves, por
lo que habrá que intervenir rápidamente en caso de irritación.
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