Un nuevo decreto preparado por Medi Ambient, Sanitat e Interior
de la Generalitat prevé la creación de un registro de incidencias de perros
peligrosos.
BARCELONA. - Nuevo intento de la Generalitat
de dar una vuelta de tuerca al control sobre los perros peligrosos. Los
departamentos de Medi Ambient, Sanitat e Interior han preparado conjuntamente
un decreto para adaptar la reciente reglamentación estatal en esta materia que
prevé extender los requisitos sobre tenencia de perros peligrosos no sólo a los
propietarios. sino a todo aquel que lleve estos animales por los espacios
públicos. Algunos sectores opinan, sin embargo, que alguien se ha pasado de
rosca.
Si se aprueba el borrador del decreto
de la Generalitat tal como está redactado ahora, no solamente se exigirá al
dueño la licencia municipal -implantada recientemente por un real decreto de
la Administración central-, sino que también deberá obtener “el carnet de conducir
perros” toda persona que los lleve por la calle: es decir, un familiar, un
amigo o un conocido al que el amo haya dejado momentáneamente el animal para
pasearlo por la calle, dejar que estire sus músculos o satisfacer otras
necesidades.
Además, hay que tener en cuenta que
para obtener la licencia municipal de perros potencialmente peligrosos se
requiere presentar en el ayuntamiento correspondiente un certificado que
acredite la capacidad física y la aptitud psicológica del poseedor de un
animal de este tipo. Conclusión: los tests se tendrán que extender a todos los
allegados al dueño de un can de estas características, los cuales, además,
deberán dar constancia de las demás pruebas de idoneidad: ser mayor de edad, no
haber sido condenado, etcétera.
La extensión de la licencia y el
examen psicotécnico a toda persona que pasee un perro ha sido cuestionada por
diversos sectores, como el Col.legi de Veterinaris de Barcelona. “Con este
decreto, se lograría efectivamente evitar que un menor tenga un perro peligroso
y luego, en realidad, se inscriba a nombre del padre o de un adulto; pero el
lado negativo es que todo se burocratice en exceso”, dice el veterinario Albert
Sordé. Fuentes del Col.legi de Veterinaris apuntan como alternativa, entre
otras opciones, la posibilidad de que el dueño pueda extender una autorización
a otra persona que se ocupe de su perro, de manera que el propietario asume la
responsabilidad en caso de percance.
Sobre esta misma cuestión, Jordi
Portabella, tercer teniente de alcalde del Ayuntamiento de Barcelona, habla
sin tapujos de “inviabilidad práctica del decreto”. “Una cosa es vigilar al
animal para que lleve bozal y otra desvirtuar las cosas para buscar un sistema
de control sobre las personas, que haga que todas tengan que llevar un carnet”,
señala Jordi Portabella, quien es partidario de poner todo el énfasis en el
control de los centros de adiestramiento, frecuentemente alegales, que
proliferan en Cataluña y donde se engendra lo que deviene luego un perro
peligroso.
La normativa que prepara el Govern señala también que en el
registro municipal de perros peligrosos se deberán anotar todas las agresiones
de los animales: ataques, mordeduras y demás incidentes.
Asimismo, se obligará a los centros
asistenciales de Cataluña a comunicar al registro general de animales de
compañía del Departament de Medi Ambient las agresiones de las que se tenga
conocimiento. De esta manera, y a partir de este registro, cuando un perro
protagonice una agresión, podrá ser declarado animal peligroso previo
certificado de un veterinario. La ventaja que ofrece este sistema, que fue reclamado
por los veterinarios, es que facilita el seguimiento de los animales, lo cual
permitirá efectuar estudios sobre su comportamiento para poder valorar la
potencial peligrosidad de las diferentes razas.
La normativa asume, además, el
reciente reglamento estatal que fijó las razas de perros peligrosos y las demás
características que pueden hacer que un can común adquiera esa misma
consideración. Así, el listado definitivo incluye trece razas: once que figuran
en la ley catalana, más otras dos que sólo aparecen en la normativa estatal.
También se prevé crear una comisión que tendrá como objetivo hacer
un seguimiento de las diferentes razas de perros peligrosos con la finalidad
de formular propuestas que puedan conducir a ampliar o modificar el catálogo de
animales “malditos”. Esta comisión la integrarán tres representantes de Medi
Ambient, dos de los colegios de veterinarios y dos más de las facultades de
Veterinaria. El Ayuntamiento de Barcelona reclamará que se permita participar
a las entidades municipalistas catalanas.
Los
veterinarios dicen que la burocracia agobia a los dueños responsables, mientras
que el problema reside en propietarios que no se preocupan de nada
La copiosa normativa en materia de
perros peligrosos está creando una maraña legal que causa indefensión e
inseguridad jurídica entre muchos propietarios de perros, según opinan
juristas y dueños consultados. Muchos propietarios no saben a ciencia cierta si
su perro está en la categoría de “animal maldito”.
La razón es que el reglamento estatal
no sólo considera perros potencialmente peligrosos a los incluidos en el
catálogo de razas concretas, sino que otorga tal consideración también a los
animales que reúnan una mayoría de características físicas (como fuerte
musculatura, pelo corto o determinado perímetro torácico y peso). La
redacción de la norma deja demasiadas puertas abiertas a la interpretación.
Muchos propietarios no saben si su mascota puede entrar en el mismo saco. Un
boxer, un pastor alemán, un san bernardo, un gran danés o, incluso, el perro
lazarillo de un ciego podrían estar en esta categoría.
Pero ¿quién valora si reúne las características físicas de un
perro peligroso? Naturalmente, el guardia que efectúa el control, pero hay mucho
margen para la subjetividad. Con criterios que pueden ser cuestionados, de
repente el dueño de estos perros podrá verse obligado a tener que cumplir el
rosario de requisitos: bozal, registro de animal peligroso y licencia
municipal, pruebas psicofísicas para obtenerla y seguro de responsabilidad.
Estos dueños creen que, sin comerlo ni beberlos pagarán los platos rotos de
los propietarios irresponsables.
“Con tanta burocratización, se está
agobiando a los dueños responsables, que cumplen. En cambio, el problema lo
ocasionan dueños irresponsables. Y esos, ni llevan al animal al veterinario,
ni se preocupan de nada, excepto cuando se topan con algún guardia”, se queja
Albert Sordé, del Col.legi de Veterinaris de Barcelona.
Los veterinarios sostienen, además,
que la legislación parte de un mal enfoque al criminalizar injustamente las
razas de perros, cuando el problema reside en la existencia de animales mal
adiestrados, mal educados o mal socializados, independientemente de su raza,
aunque otras fuentes subrayan que el referido catalogo facilita las cosas en el
control de la Guardia Urbana. Los estudios en varios países con legislación en
esta materia han demostrado que en un altísimo porcentaje de casos los ataques
mortales de perros a personas fueron protagonizados por animales no incluidos
en el catálogo fijado a priori. Por ese motivo los veterinarios proponen hacer
un seguimiento de los canes problemáticos y efectuar estudios epidemiológicos
-de comportamiento- para saber sobre qué animales concretos se debe centrar el
control.
Los defensores de los animales subrayan
la tendencia de las administraciones a ir aprobando más y más leyes, mientras
los efectivos y los medios de vigilancia brillan por su ausencia o son mínimos.
La mayoría de ayuntamientos, sobre todo los de los pequeños municipios,
carecen de información.
ü Obligaciones para todos los
propietarios de perros:
El veterinario tiene que identificar
con un chip o un tatuaje al animal, y el dueño debe censarlo en el
ayuntamiento. Esto es obligatorio para todos los perros sean peligrosos o no.
ü Obligaciones para los propietarios de
perros peligrosos:
Los propietarios de perros peligrosos
deberán según la legislación estatal y autonómica:
§
Tener
un seguro de responsabilidad civil.
§
Inscribir
el animal en un registro específico de perros peligrosos en el ayuntamiento.
§
Ser
mayor de edad.
§
Presentar
un certificado de no tener antecedentes penales.
§
Superar
un examen físico.
§
Aprobar
un examen psicotécnico.
§
Llevar
el perro con bozal y con correa de menos de dos metros.
§
Tener
el perro en un recinto que asegure que no se puede escapar.
ü Tipos de perros peligrosos:
La ley catalana dice que son
peligrosas estas 11 razas o los crucen entre ellas:
Bullmastif, doberman, dogo argentino,
dogo de burdeos, fila brasileño, mastin napolitano, pitbull terrier, presa
canario, rottweiler, american staffordshire terrier y tosa inu. La legislación
estatal añade otras dos: akita inu y staffordshire bull terrier.
También
se consideran canes peligrosos los que hayan atacado a otros perros y personas
y los que estén entrenados para hacerlo.
La
legislación del Estado añade a esta categoría los perros que tengan todas o la
mayoría de una larga serie de características que definen su musculatura, su
condición atlética y su carácter y que, entre otras, consisten en tener pelo
corto, poseer un perímetro torácico de entre 60 y 80 centímetros, una altura a
la cruz de entre 50 y 70 centímetros, un peso superior a 20 kilos, cabeza
voluminosa, mandíbulas grandes y fuertes, boca robusta, ancha y profunda,
cuello ancho, musculoso y corto, pecho macizo, extremidades musculosas.
MAYO
2002